El
Caballero de París era una persona callejera bien conocida en
La Habana por los años 1950's. Era de mediana estatura, menos de 6
pies. Tenía el pelo desaliñado, castaño oscuro, con algunas canas y
lucía barba. Siempre se vestía de negro, con una capa también negra,
incluso en el calor del verano. Siempre cargaba un cartapacio de
papeles y una bolsa donde llevaba sus
pertenencias.
Era
un hombre gentil que podía aparecer en cualquier lugar en el momento
más inesperado, aunque visitaba muchos lugares regularmente. Se
paseaba por las calles y viajaba en las "guaguas" (autobuses) de
toda La Habana y los barrios adyacentes, saludando a todo el mundo y
discutiendo la filosofía de su vida y los eventos del día con todo
el que atravesaba su camino. Frecuentemente se encontraba en el
parque cerca de la "Plaza de Armas" y también caminando por el
parque en el centro de la Quinta Avenida en Miramar, donde solía
estar por las tardes.
Según
una de nuestros lectores, que vivía en los altos del edificio, el
solía frecuentemente dormir en la esquina de Infanta y San Lázaro,
en el edificio donde estaban las oficinas de las "Lámparas Quesada".
En sus últimos años pasaba una gran parte del tiempo en la esquina
de 12 y 23 en El Vedado, donde había varios establecimientos de
pizza que le daban comida gratis. Yo me acuerdo haberlo visto a
menudo en las guaguas de las rutas 19 y 32 en donde viajaba entre
los suburbios de El Vedado y Miramar al centro de la ciudad.
En
el fondo, era una buena persona. Muchos recuerdan las veces que
charlaban con el. Nunca pedía limosnas. Solo aceptaba dinero de las
personas que el conocía, a las que a su vez daba un obsequio, que
podía ser una tarjeta coloreada por el o un cabo de pluma o lápiz
entizado con hilos de diferentes colores, un sacapuntas, u objeto
similar. Frecuentemente le daba cambio a aquellos que le daban
dinero. Aunque los niños inicialmente le tenían miedo por su
apariencia, pronto perdían el miedo y charlaban con el. Todos, tanto
adultos como niños, le hablaban con mucho respeto.
De
acuerdo con datos obtenidos por uno de nuestros lectores en la
Colección Cubana de la biblioteca Otto Richter de la
Universidad de Miami, Florida, el nombre verdadero de El Caballero
era José María López Lledín. Nació el 30 Diciembre 1899 en la
aldea de Vilaseca, a 29 kilómetros de Fonsagrada, provincia de Lugo,
España. Pertenecía a una familia de abolengo, y tenía 5 hermanos y 4
hermanas.
El
emigró a La Habana a la edad de 14 años. Según un artículo de la
Agence France Presse, el trabajó, todavía cuerdo, en los
hoteles Telégrafo, Sevilla y Manhattan. Según el artículo, fue
arrestado y encarcelado en los años 1920 por presunto ladrón de
joyas en uno de los establecimientos donde trabajaba (después se
supo de su inocencia). El perdió su razón en la prisión y, después
de completar su sentencia, salio a las calles como vagabundo, lleno
de fantasías, con su típico vestido de capa, melena y barba hirsuta.
En 1949 declaró a la revista Bohemia: "Yo soy el rey del mundo,
porque el mundo siempre está a mis pies.
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